Jura Pública del 09 de Mayo de 2014
Aula Magna



Presidió: Decano, Prof. Dr. Sergio Provenzano
Orador:: Prof. Titular Dpto Salud Mental- Dr. Camilo Verruno
Autoridades presentes en el Estrado:
Prof. Adjunto Dpto Medicina- Dr. Ricardo Achenbach
Prof. Adjunta Dpto. Medicina- Dra. Graciela Arebalo de Cross

Dr. Ricardo Paez Gil – Ex Pte. Asoc. Anestesiología Pcia. De San Luis; actual Sec. De Finanzas.
Prof. Dr. Edgardo Kgnopoff
Dr. Carlos Botta
Dr. Carlos Reyes Toso
Lic. Castresana de Herrera

Abanderados:
Médica Sofía Clara GEFFNER
Médico Mariano BERGAMINO
Médica Catalina María UNGARO

Escoltas:
Médica Marina ABED DICKSON
Médico Facundo Javier GUTIERREZ
Médica Bárbara POCIURKO

 
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Discurso pronunciado por el señor Profesor Titular del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Dr. Camilo Verruno:

Sr. Decano, Sres. Profesores, Graduados:
Los días de estudio, y sacrificio, han finalizado. Las noches empleadas en el aprendizaje de las materias, más difíciles, también. La graduación, que se corona hoy, con el tan ansiado título, culmina esta primera etapa en la vida de ustedes. Aunque, vale la pena recordar que solo es la parte inicial de un largo camino, pero quizás, obligadamente, sea la más significativa Nada va a ser igual, a partir del día de hoy.
Un médico, un kinesiólogo, un enfermero, una obstetra, una fonoaudióloga o una nutricionista cualquiera de los aquí presentes sabe, que aún debe continuar perfeccionándose. Por lo tanto la graduación, sólo representa un descanso dentro de la larga trayectoria de la vida profesional que ha elegido. Un profesional graduado de esta Casa de Estudios sabe que no se va a desempeñar solamente en horarios de oficina.
Mucho de Uds. se dedicarán a la medicina asistencial, otros a la investigación, algunos al laboratorio o, quizás, al diagnóstico por imágenes. Los primeros lidiaran con personas, los otros dos con aparatologías, diversas, informes, imágenes.
¿Hombre o Tecnología, pregunta el médico joven? Hombre y Tecnología, responde la Ciencia Médica, pero, agrega, lo segundo siempre después de lo primero.
El perfeccionamiento se logrará de diversas formas, ya sea través de la Residencia, la cual, implicará unos tres o cuatro años adicionales, de estudio, y dedicación, agregando, sin duda alguna, un segundo jalón a esta carrera de formación, que busca el conocimiento de lo que a cada uno realmente le interesa. El aprendizaje, efectuado, junto a un desarrollo de actitudes y comportamientos acordes con los acontecimientos que nos tocan vivir, completaran el proceso educativo.
Muchos de Uds. continuarán, aún, más allá de la especialización y de la Residencia, preparando la tesis doctoral o ingresando a la Carrera Docente, , aspirando, quizás, pertenecer, en un futuro próximo, a las filas de esta universidad con el título de profesor.
Paralelamente, algunos se dedicarán a la medicina de Hospital, de Ministerios, quizás alguno haga una carrera en Salud Pública , o se dedique a la Investigación o , también ,simplemente, se incorpore a la medicina asistencial, de un consultorio de barrio, de gran aceptación en la comunidad .Es ésta última , la que suele dar las grandes satisfacciones personales, aunque no se suelen recibir certificados ni diplomas adicionales por ello y, además, carecen de resonancia frente a los medios de comunicación. Sólo alegran el corazón del médico, de la enfermera, de la fonoaudióloga, de la obstétrica, o de la kinesióloga. Nos hacen sentir útiles e importantes a la vez.
La formación actual de los profesionales de las Ciencias de la Salud y de las carreras conexas está dirigida hacia el objetivo de la Prevención de las enfermedades. Los cuidados de la salud, la determinación de los factores de riesgo y de los protectores.
Debemos reconocer a estos últimos, para incentivarlos, diferenciándolos, claramente, de los primeros que deben ser evitados. Nosotros, los que estamos, circunstancialmente, en el estrado, fuimos formados para una Medicina Asistencialista. Aquella que requiere del diagnóstico precoz y la derivación al tratamiento oportuno. Nuestros antecesores lo han sido, muchas décadas antes, educados en la llamada Medicina de la Rehabilitación o de las Secuelas.
Pero sea la primera, o la última de las modalidades, la tendencia, siempre es la de evitar que la enfermedad se manifieste tardíamente con sus complicaciones, y cuando ello ha ocurrido, se debe abordar un tratamiento lo más rápido posible. Cuando el pasaje de la enfermedad ha dejado sus huellas, se deberá trabajar en disminuir la discapacidad residual que ella ha dejado. Y cuanto más rápido, mejor; pero la rehabilitación de las secuelas, aunque parezca tardía, también ayuda. Se puede decir que-siempre- se esta en condiciones de realizar algo por alguien. Siempre se puede mejorar una situación o una persona. Siempre se puede aliviar; otras, las menos, llegar a remediar la causa, es decir, recuperar, o, en el mejor de los casos, curar definitivamente, la enfermedad producida. Pero tanto en un caso como en otro, debe tenerse en cuenta, la importancia de la intervención profesional, tanto la del médico como la de sus ramas auxiliares. Hoy por hoy, prevenir, asistir, y rehabilitar resultan diferentes tonos de la misma melodía.
La suma de estos tres momentos de intervención, junto a las acciones sobre el medio social, con la participación de la comunidad circundante, la tecnología apropiada a un coste que la comunidad pueda soportar, cristalizan la llamada Estrategia de la Atención Primaria de la Salud, también conocida como Atención Prioritaria. Es decir la asistencia indispensable, de la que no se puede prescindir.
Esta medicina, integral, holística, respetuosa del individuo, de su grupo familiar y social, junto a acciones sobre el medio, no deviene en una medicina barata para los pueblos pobres, sino, en una medicina de alta calidad humana, con la aparatología mínima indispensable, para la obtención buenos diagnósticos y tratamientos; respetando las pautas culturales de la sociedad en donde se desenvuelven tanto el paciente como su médico. La tecnología agregada, deberá ser empleada según cada situación lo requiera, y nunca resultar de la sustitución del contacto personal, imprescindible. La A.P.S., correctamente aplicada en una determinada región, resuelve casi el 80% de las consultas dentro del primer nivel de atención.
Los estudios actuales sobre las consultas breves indican que a los beneficiarios-generalmente- de las Obras Sociales o pacientes tratados en los Hospitales,- se los atiende, en un lapso abreviado, luego de largas esperas, se les pregunta poco y se les da muchos estudios para realizar. Una vez que esto concluye, generalmente, se le receta una polifarmacia costosa e inútil que muchas personas, a pesar de los beneficios sociales que poseen, no la llegan a adquirir. El contacto telefónico o personal cuando se lo requiera, fuera de las consultas programadas, muchas veces, está ausente. El paciente se transforma en un trámite, un papel, o un número; se puede decir que el aparato administrativo devora al sistema humano.
Un paciente necesita ser escuchado. El profesional debe preguntar, seguir los momentos de la 1ª entrevista médica-denominada Admisión, por el sistema Sanitario Internacional, dejando que éste hable para luego preguntarle por los antecedentes, familiares enfermos, como es su vivienda, si ingiere alimentos sanos, si el trabajo es salubre o no, y cómo son sus interrelaciones familiares. Posteriormente, vendrá el minucioso examen físico que completará la consulta. Esto no lo reemplaza ningún estudio de laboratorio o diagnóstico por imágenes.
La discreción y la confidencialidad nunca deben perderse. Lamentablemente, muchas veces, esto no ocurre así; tanto en los hospitales como en los consultorios de las Obras sociales, se masifica la asistencia “cumpliendo con el servicio que se ha comprometido brindar” a través de convenios firmados a través de transacciones complejas, y poco transparentes.
Creo que debemos recordar algo de lo que aprendimos, durante la carrera, la ética del profesional. La posición frente al dolor, al sufrimiento, a la muerte digna, a las intervenciones invasivas, a la difusión a través de los medios de comunicación, generalmente, distorsionando información científica.
Quizás algo que no podamos soslayar en estas palabras de bienvenida sean que debamos reconocer, con dolor, que hay varias medicinas asistenciales .La de los países ricos y la de los más pobres. La de la ciudad y la del campo .La de la Ignorancia-manosanta, curanderos, y la que difunden de los medios televisivos, que se comportan exaltando tal o cual persona o técnica de turno, las más de las veces, sin fundamento científico alguno.
Nosotros debemos luchar por una sola Atención Médica, aquella que requiere del contacto humano, con la técnica necesaria para llegar al diagnóstico y posteriormente al tratamiento. La super- especialidad me permitirá llegar al éxito, solo en aquellos casos que así lo requieran, y siempre a través de una derivación del médico generalista.
Quisiera darles un viento de esperanza a Uds., que hoy se reciben. Quisiera que paso a paso, juntos, sin violencia, ni paros, ni medidas similares, podamos, gradualmente, recuperar esa imagen de las Ciencias de la Salud, que hoy, lamentablemente, se ha desvanecido.
La mercantilización de las prestaciones médicas ha destruído muchos de los conceptos altruistas, solidarios y también éticos, enseñados por esta Facultad; que antes abundaban, dentro de las intervenciones cotidianas que ofrecía la Medicina Argentina.
Aprovecho Para recordarles que tanto el servicio médico general- a través – de sus especialidades y de las ramas auxiliares- son retribuidas, en forma general, con aranceles depreciados y dilatados en el tiempo. Pareciese que no se tratase de un servicio digno el que se ofrece, después de tanto estudio.
Debemos continuar con el cambio lento, progresivo y sostenido, sin prisa, pero sin pausa, articulando la demanda compleja y creciente de la población general, frente a los recursos limitados de la Salud.
Algunos de Uds. intentarán cambiar esta situación que enrarece la atmósfera de nuestro país, día a día; otros jugarán su partido en el extranjero, en otras regiones del mundo, algunas mucho más promisorias, al menos, aparentemente. Allí donde el médico y sus colaboradores tienen tiempo de reflexionar, estudiar, ya que se desempeñan en un marco de mayor tranquilidad, seguridad y progreso.
Finalizando les diría que recién comienza el día, hay mucho por hacer. Hagámoslo juntos y bien. Apresuremos los cambios justos y necesarios. Actuemos con el coraje suficiente, para cambiar aquello que debe ser modificado desde nuestro trabajo y en paz, sin violencias. Tengamos resignación y paciencia, para aceptar aquellas situaciones, que escapan a nuestra actividad. Y, por sobre todas las cosas, tengamos la sabiduría suficiente para distinguir unos de otras.
En estos momentos que nuestro país se revuelve dentro de una crisis de valores debilitantes, reflexionemos una y otra vez antes de actuar. A pesar del cono de penumbra, que en el orden financiero, afecta a nuestra Universidad, tengo la esperanza que encontraremos, el camino correcto.
Esa esperanza que aplicamos, cuando tratamos al enfermo, apliquémoslo a las cuestiones de índole general, recordando una y otra vez, ese dicho de un autor latinoamericano, que decía:
Camino una cuadra, y ella camina una cuadra;
Camino 10 km. Y ella camina 10 km; Es como el horizonte inalcanzable; ¿Para qué sirve la esperanza, entonces?; ¡Para eso, para seguir caminando!
Mucha suerte y éxitos.