Jura Pública del 11de septiembre de 2014
Aula Magna


Presidió: Decano, Prof. Dr. Sergio Provenzano
Orador:Profesora Adjunta del Departamento de Medicina Legal y Toxicología Dra. Irma Di Biasi
Autoridades presentes en el Estrado:
Prof. Lic. Pablo La Spina, Director de la Carrera de Lic. En Kinesiología y Fisiatría
Prof. Dra. Liliana Martinez Peralta, Prof. Titular Dpto. Microbiología
Prof. Dr. Marcelo Alvarez, Prof. Adjunto Dpto de Medicina
Prof. Dr. Carlos Botta, Secretario de Hacienda y Administración
Prof. Dr. Jorge Raúl Geffner, Consejero por el Claustro de Profesores

Abanderados:
Medica Sofia Gortari
Medico Marcos Ezequiel Yasuda
Licenciada Kinesióloga Fisiatra Maria Eugenia Dotta

Escoltas:
Medica Cindy Paula Frare
Enfermera Universitaria Gladys Joana Henriquez Nowicki

 
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Discurso pronunciado por la Profesora Adjunta del Departamento de Medicina Legal y Toxicología Dra. Irma Di Biasi:

Buenas tardes a todos.

Señor Decano, Señores Consejeros, Sres. Secretarios, Sres. Profesores, Señores enfermeros, fonoaudiólogos, licenciados en producción de bioimagenes, kinesiólogos, médicos, nutricionistas, obstétricas, señoras y señores:
Quisiera en primer lugar agradecer al Sr. Decano el concederme el privilegio de dirigir estas palabras a los nuevos graduados.
Por los motivos que todos conocemos, la fecha de esta Jura Pública debió ser postergada, para el día de hoy. Reparé en aquel momento que coincidía con el 11 de septiembre.
Fue un 11 de septiembre pero de 1888, que fallecía en Asunción del Paraguay, Domingo Faustino Sarmiento. Cincuenta y cinco años después, en 1943 durante la Primera Conferencia de Ministros y Directores de Educación Americana, que un grupo de pedagogos de decidió que esa fecha era la más oportuna para homenajear a todos los maestros. Desde entonces, el 11 de setiembre es el día en que se recuerda a Sarmiento y se reconoce y valora la labor de todos los docentes.
Ninguno de nosotros estaría hoy aquí, si a nuestro interés, dedicación y vocación no lo hubiera guiado, la figura de un maestro. Ya sea desde nuestra educación inicial, hasta la del ciclo que hoy están concluyendo y celebrando en esta sala.
Más que emotivo, me pareció propiciatorio. El maestro es un enseñante, enseña. Enseñar es una palabra derivada del latín "insignare", que significa señalar. El maestro señala al alumno aquello de lo que debe apropiarse.
Todo aprendizaje es, un proceso que involucra por lo menos dos aspectos: enseñar y aprender. Porque siempre se dijo que se aprende enseñando, con la sencillez del que sabe y la humildad del que ignora.
Porque nosotros de alguna manera nos reflejamos en ustedes, la medida definitiva de un docente es la influencia que ejerce sobre la vida del estudiante. Las ideas fértiles que ha sembrado, las inquietudes que ha inculcado, la incitación al pensamiento crítico; esas son las improntas que pretendemos dejar en nuestros alumnos.
Todos aquellos grandes maestros a quienes siempre honramos en esta casa además de transmitir su conoci¬miento utilizaron el único método que tras¬cendió el tiempo, educar con el ejemplo.
Recordando las palabras de Spencer “El objeto de la educación es formar seres ap¬tos para gobernarse a sí mismos y no para ser gobernados por los demás”
¿
Lo habremos logrado?
El reto de hoy es cómo formar a las generaciones de nuevos profesionales, en un mundo donde la sociedad rinde culto al avance tecnológico y un sector de negociantes de la medicina induce la idea que los recursos tecnológicos novedosos y los avances de las ciencias son todo lo que se necesita para poder atender bien a nuestros enfermos.
La medicina y sus disciplinas afines parecen estar sobre administradas y sobre tecnificadas en todos los ámbitos. Ambos son factores responsables de su terrible encarecimiento, que siendo un recurso maravilloso, puede quedar limitado solamente para aquellos que puedan pagarlo.
La medicina, aquí y ahora, reclama varias cosas, entre ellas el reconocimiento del otro (enfermo, paciente, usuario del sistema de salud) como interlocutor válido en una relación de conocimiento y respeto mutuo.
Pero también reclama una distribución más justa de los recursos. La inversión en salud (prefiero no catalogarla como gasto) debe considerar las necesidades de todos los sectores de la población.
Llamativamente, los principales problemas de salud de los sectores más vulnerables no se resuelvan en los costosos niveles de atención de alta complejidad. El consultorio, la familia, la comunidad parecen ser los mejores espacios para el desempeño del médico, que la sociedad precisa.
Hoy sabemos, que el estado de salud se cultiva todos los días, que como se decía antaño : una onza de prevención es mejor que una libra de tratamiento, que prevenir es cien veces más económico que tratar enfermedades.
Los años de la universidad enseñan a pensar, instruyen en metodologías, teorías y herramientas, sin embargo, su mayor valor no es solo el desarrollo académico-científico, sino también el crecimiento como personas.
Como nos recuerda Luis Pasteur desde los albores de la medicina: Aunque tengas toda la ciencia, si no tienes piedad, no tendrás nada.
Han pasado aquí algunos de los mejores años de sus vidas. Probablemente hayan construido sus mejores y más sólidas amistades, otros quizá han encontrado entre estos pasillos el amor , compartiendo con ellos sus sueños más profundos.
Yo apuesto y estoy segura que todos cumplirán esos sueños, si de verdad luchan por ellos.
Me pregunto, también ¿qué es lo que se están llevando de esta casa? ¿Acaso una certificación, una licencia para ejercer una profesión? Quisiera pensar que lo que se están llevando realmente es algo trascendente e insustituible. Algo que nunca les puede ser sustraído.
A la universidad no se acude a abrevar confortables certezas sino retos y dudas, a veces incómodas, … tenerlas fortalece el espíritu.
Es el asomo de una certeza que les permita alcanzar su realización como personas libres y autónomas, capaces de conquistar su lugar, de ganarse la vida, de reafirmar su identidad de alguna manera.
Hoy, de algún modo, este nuevo "estatus" los transforma y convierte en ciudadanos más activos y con mayores responsabilidades, con los que sufren, con la familia, el estado, el país, en definitiva.
A partir de hoy ya nos es la Facultad la que va a evaluaros, será la sociedad, en su conjunto, la encargada de seguir su trayectoria como profesionales y como individuos, a través de sus actitudes. Deberán aceptar con mayor o menor convicción, que parte de todo lo bueno y lo malo que pase en nuestra profesión tendrá que ver con Uds.
Cuando me invitaron a venir a este acto trate de recordar el preciso momento en el que yo estaba sentada donde están Uds. ahora. Recuerdo que me habitaban emociones ambiguas, estaba triste y feliz. Triste, porque algunas personas que hubiera querido que estuvieran acompañándome, ya no estaban, pienso puntualmente en mi madre. Y feliz, muy feliz porque habían sido años muy duros, pero finalmente lo había conseguido. Recuerdo una mezcla de sentimientos y recuerdo también ese brillo que veo en sus ojos, como en los míos aquel día.
Quisiera decirle hoy con la perspectiva de los años:
• Que el salto al mundo laboral no es fácil. Que habrá tiempos duros, que tendrán que luchar para conseguir su realización personal y profesional.
• Que en los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento, y que si Uds. no creen en sus capacidades, el resto del mundo tampoco lo va a hacer.
• Que todo esfuerzo, tarde o temprano, trae su recompensa. Nada es gratis.
• Que tendrán que tomar decisiones y que no será fácil, incluso sin tener la certeza de que están decidiendo correctamente.
• Que a lo único que tienen que tener miedo es a vuestro propio miedo
Deseo que jamás dejen de formarse y seguir creciendo, como personas conscientes y críticas, en conocimiento y perfección, porque si las respuestas son siempre las mismas, habrá llegado la hora de reformularnos todas las preguntas.
En este día que emprenden un nuevo y largo camino, quisiera que recuerden y tomen como propias las estrofas que nos regalara el poeta Antonio Machado “ el hoy puede ser malo, pero el mañana… es mío. »
Finalmente ustedes no se van, porque nadie nunca se va del todo, aquí queda el espíritu de todos ustedes, como aquí está el espíritu de nuestros grandes maestros y de miles de estudiantes que en estas aulas se formaron y que también se graduaron en esta histórica Aula Magna. De manera que no tengo que despedirlos, tengo que decirles hasta pronto, los vamos a estar esperando.
Felicitaciones a Uds. muy especialmente y a sus familias que los acompañan y los acompañaron siempre, felicitaciones a todos !!!!