Departamento de Salud Pública

Pronadial

Secretaría de PRONADIAL

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La propuesta académica y científica del presente programa, es construir un espacio para el avance en la capacitación e investigación, con el fin de fomentar el desarrollo de herramientas que nos permitan avanzar en el conocimiento de  este nuevo  desafío que nos presenta  el ámbito de la Salud Pública: La Enfermedad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos. 

 

Coordinador:

Prof. Dr. Luis Ignacio Brusco, Profesor titular de Salud Publica, Director del Centro de Neurología de la Conducta y Neuropsiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.

Presidente del Comité Científico: 

Prof. Dr. Carlos Camilo Castrillón, Profesor Regular Adjunto de Salud Pública, Director del Consejo Departamental de Salud Pública.

Secretaria General: 

Lic. Sandra Viviana Germani, Docente de Salud Pública, Magíster en Administración y Sistemas de Salud.

 

Generales

Establecer espacios de Investigación y capacitación,  en el ámbito de la Universidad Pública Nacional a fin de desarrollar y promover  nuestro conocimiento sobre la Enfermedad de Alzheimer y Otros Trastornos Cognitivos.

Específicos

Desarrollar una Base de datos epidemiológicos y demográficos a nivel nacional de adultos mayores de 60 años, procurando conocer en profundidad las características de esta problemática en nuestro país.

Metas

Generar desde el ámbito académico y científico de la Universidad Pública un espacio de reunión, capacitación e investigación que apunte a generar progreso en el conocimiento y abordaje de la problemática de la Enfermedad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos; vista desde la dimensión de la salud pública, y tomando en cuenta todos los factores que intervienen en su aparición y desarrollo.

Promover la difusión e intercambio de conocimiento en relación a las causas posibles y las consecuencias palpables de la Enfermedad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos, a nivel de la salud, la economía, y la sociedad en su conjunto

Fortalecer lazos de cooperación y dialogo entre los espacios académicos y científicos con las áreas de servicios de salud y equipo de trabajo en salud que se desempeñan brindando atención a pacientes y familiares afectados por la Enfermedad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos

Consolidar el rol social de la Universidad Pública como motor de conocimiento y avance en relación a las problemáticas que afectan a la población.

Diseñar plataforma virtual de acceso libre, desde donde se establezca y fortalezca la comunicación de adelantos científicos, guía de recomendaciones a profesionales y boletines informativos dirigidos a fortalecer la educación y promoción de la salud de los adultos mayores.

Fortalecer la práctica clínica, desde la capacitación permanente tanto en instancias de grado y posgrado, mejorando los mecanismos de abordaje, diagnóstico y tratamiento, y promoviendo el trabajando interdisciplinario; en instancias de reuniones científicas, jornadas, congresos, charlas y cursos.

Fomentar líneas de investigación, que apunten a mejorar la calidad de vida de los pacientes con enfermedad de Alzheimer y su grupo familiar.

Abrir espacios de discusión y debate sobre los nuevos desafíos que presenta la Enfermedad de Alzheimer a fin de establecer argumentos válidos que colaboren a la construcción de consenso.

 

Fundamentos

La dinámica demográfica de la población mundial ha experimentado cambios considerables en los últimos años, esta situación se ve reflejada en el ritmo de crecimiento, es decir en el volumen y la composición de la población según su sexo y su edad. A lo largo del tiempo, se ha pasado de ciclos regidos por una alta fecundidad y mortalidad, a ciclos de baja fecundidad y mortalidad, lo cual trae aparejado cambios radicales en los niveles de vida de la población, además de un gran impacto socioeconómico. El conjunto de estos cambios han provocado cambios  notables en la expectativa de vida de la población. En Argentina por ejemplo, se ha pasado en casi 100 años de una Esperanza de vida al nacer  de 48.5 años en 1914 a un 75.24 años en 2010 según  el último Censo de Población, Hogares y Viviendas, efectuado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) (1), cambiando de manera notable el perfil epidemiológico y demográfico de la población. 
El impacto que producen estos cambios sobre el escenario de la Salud Pública es notable. Así como lo explica Mazzáfero y colaboradores en su libro “Medicina y Salud Pública” explicando la los fundamentos de la Teoría de la Transición Demográfica, donde desarrolla la idea de que “la disminución del grupo de edad joven, el estancamiento del grupo de edad activa y la expansión del grupo de edad avanzada provocan modificaciones en los perfiles epidemiológicos..” (2). Estas modificaciones encuentran como causa posible cambios en los patrones de enfermedad, invalidez y muerte, trayendo como consecuencia el aumento de la prevalencia de algunas enfermedades (3). Este es el panorama actual de la población mundial: Un población cada vez más envejecida, donde la esperanza de vida al nacer cada vez es más elevada, y el número de adultos mayores se incrementa día a día. 

La población de adultos mayores está creciendo significativamente, con lo cuál es esperable que aumente la prevalencia e incidencia  de enfermedades relacionadas con la edad, como por ejemplo la incontinencia de esfínteres, la inmovilidad, la depresión, el abuso y/o maltrato, la polifarmacia y la demencia.

Uno de los trastornos más usuales en los adultos mayores es el Deterioro Cognitivo (DC). Tanto en el envejecimiento normal, como en el patológico, la disfunción en la memoria es la alteración cognitiva más común con detrimento de la calidad de vida y de la capacidad de nuevos aprendizajes y en la evocación de información valiosa (4). La disminución cognitiva se refiere a la pérdida de facultades intelectuales, y se observa mayoritariamente en las funciones de Memoria, Orientación y Atención. La realidad clínica indica que es altamente frecuente en personas mayores de 60 años –con o sin diagnóstico de demencia-  aparezca algún tipo de falla cognitiva y generalmente este déficit aparece reflejado en un simple cuestionario de rutina, o mas aún en pruebas psicométricas específicas. La importancia y detección temprana de este tipo de trastornos tiene un valor clínico y diagnóstico fundamental, dado que pueden marcar el inicio de una enfermedad neuropsiquiátrica, como por ejemplo la Enfermedad de Alzheimer.

Dentro de las enfermedades relacionadas con la vejez, la Enfermedad de Alzheimer (EA), es un tipo de demencia neurodegenerativa progresiva con alteraciones cognitivas, conductuales y funcionales, de etiología heterogénea, pudiendo ser producida por mutaciones en los cromosomas 1, 14, y 21, así también como por causas desconocidas (5).

La EA es la causante del 60-70% de casos de deterioro cognitivo progresivo en adultos mayores. Un número importante de  estudios sugieren que un 10-15% de personas mayores de 65 años padece deterioro cognitivo, y la EA es responsable de la mayoría de estos casos.

La prevalencia de EA se duplica alrededor de cada 5 años tras superar los 60 años de edad, aumentando del 1% entre los 60-64 años hasta un 40% entre los que tienen 85 años o más (6).

La EA se convierte así en una de las más frecuentes enfermedades padecidas en la vejez, dado que su presencia se encuentra íntimamente relacionada con el envejecimiento (7). El impacto sobre la salud pública y la presencia de esta problemática crece de manera exponencial en los países más desarrollados, donde la longevidad es mayor y el incremento de la población de adultos mayores es progresivo.

Las consecuencias de este fenómeno se hacen sentir con fuerza en la Sociedad, la Economía, la Salud Pública y en los Servicios de Salud en particular y por ello creemos necesario trabajar fuertemente en la planificación, programación, capacitación, investigación y reestructuración de los modelos de servicios, atención, diagnóstico, tratamiento, y formación profesional, para avanzar en el abordaje de esta patología de dimensiones epidémicas, que se ha trasformado lamentablemente en protagonista del escenario de la Salud Pública en el siglo XXI.

Países como Francia, Estados Unidos, España, Australia, entre otros, han aprobado Planes y Programas a Nivel Nacional, 
con el fin de habilitar estrategias de abordaje y contener a la población en cuanto a las consecuencias socioeconómicas 
que trae aparejada esta patología.

Incluir a la Enfermedad de Alzheimer en la agenda global de la salud, como prioridad para un mundo cada vez más envejecido, 
es hoy una prioridad en Salud Pública a nivel mundial. 

1.INDEC. Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010 
2.Mazzáfero, Enrique Vicente y Col, “Medicina y Salud Pública”, 1999; 12; (Pág. 395)
3.Mazzáfero, Enrique Vicente y Col, “Medicina y Salud Pública”, 1999; 12; (Pág. 395)
4.Casanova Sotolongo Pedro; “Deterioro Cognitivo en la Tercera Edad”; Rev. Cubana Med Gen INtegr 2004; 20 (5-6).
5.González Mas, Rafael. “Enfermedad de Alzheimer. Clínica, tratamiento y rehabilitación” Editorial Masson. Año 2000. 
6.Von Strauss E, Viitaen M, De Ronchi D Et al. Aging and the occurrence of dementia. Arch Neurol 1999; 56:587-92.
7.González Mas, Rafael. “Enfermedad de Alzheimer. Clínica, tratamiento y rehabilitación” Editorial Masson. Año 2000.

 

Estado de la Situación de Demencias

Una de las problemáticas actuales en el ámbito de la Salud Pública, que viene gestándose desde hace tiempo es la marcada tendencia del incremento de la población y en particular de la población de adultos mayores de 60 años, fenómeno.
Las proyecciones  esperan que para 2025  el incremento de personas mayores de 65 años en América vaya  de 62.7 a los 136.9 millones de personas (1). Al duplicarse la  cantidad de adultos mayores, se proyecta un aumento directamente proporcional de las problemáticas relacionadas con esa etapa de la vida.
La tendencia del envejecimiento de la población es mundial, y nuestro país no escapa a esta problemática. En nuestro último Censo Nacional de 2010 (2) (Figura 1), según datos oficiales, la población de adultos mayores de 60 años suma 5.725.838, convirtiéndose en el 14.27% de la población, cifra que ubica a la Republica Argentina dentro del grupo de países con mayor porcentaje población envejecida dentro de la región, y en sintonía con la tendencia mundial. 

Figura 1. Pirámide de Población de la Republica Argentina  2010.

En la Región de las Américas, Argentina ocupa el tercer lugar detrás de Cuba y Uruguay, marcando una tendencia en la región, que establece una lógica en la dinámica poblacional similar a la producida en años anteriores en países europeos. Las tendencias mundiales en cuanto a la baja en la tasa de natalidad, al incremento en la esperanza de vida al nacer y cambios en los patrones de enfermedad, invalidez y muerte marcan cambios en los perfiles demográficos, y establecen nuevos desafíos para la Salud Pública. 
En cuanto a enfermedades relacionadas con la edad, la Enfermedad de Alzheimer ocupa un lugar central dentro de las prioridades en Salud Pública. 
Ubicada como la tercera enfermedad en costos sociales de salud después de la Cardiopatía Isquémica y el Cáncer, la Enfermedad de Alzheimer se ha convertido en un padecimiento cada vez más frecuente a escala global (3). Según datos oficiales, el 0,5 % de la población mundial vive hoy con demencia, número que se incrementará exponencialmente, pues los 36 millones de personas que padecen hoy esa enfermedad, aumentarán a más de 115 millones para el 2050 (4).

En América Latina y el Caribe, estudios recientes confirman que la prevalencia de Alzheimer es similar, e incluso en algunos países más elevada que en Europa, pues alrededor del 60 % de los casos de demencia en personas mayores de 60 años se corresponden con este síndrome.

En la Argentina, la prevalencia de demencia en general está estimada en 12.2% en sujetos mayores de 65 años. Según estas cifras podemos inferir que hay en el país mas de 600.000 sujetos con demencia, de los cuales aproximadamente el 60% son Demencia Tipo Alzheimer, aproximadamente 360.000 sujetos, sumado a esto las personas del entorno directo del paciente que se encuentran afectadas a esta problemática, la dimensión del impacto sobre la población es preocupante.

La Enfermedad de Alzheimer es una patología compleja, que inicia con un deterioro progresivo, que incluye síntomas cognitivos, conductuales y funcionales, y sigue su desarrollo afectando directamente la autonomía y funcionalidad del paciente, hasta culminar en la muerte. Al momento no existe una cura, pero si tratamientos farmacológicos y no farmacológicos (estimulación y rehabilitación cognitiva) que apuntan a restaurar el funcionamiento neuronal y prevenir la pérdida de sinapsis y muerte celular. Desde el diagnóstico hasta la muerte del paciente, pueden pasar de 10 a 20 años, y la supervivencia media es de 10.3 años, dependiendo de los diversos procesos patológicos concomitantes y de los cuidados recibidos (5).

El tratamiento multidisciplinario, con consultas frecuentes por consultorios externos, el uso de tecnología médica para el proceso de diagnóstico y tratamiento, los esquemas farmacológicos, las sesiones de evaluación neuropsicológica, actividades de estimulación y rehabilitación cognitiva, las internaciones recurrentes ante el empeoramiento del estado de salud general del paciente, e incluso la institucionalización son instancias comunes en el desarrollo de la enfermedad. La evolución clínica y su pronóstico, son los generadores de altos costos para los servicios de salud, en cuanto a la infraestructura y a los recursos humanos especializados en esta problemática. Un dato no menor, es también la medición del impacto socioeconómico a nivel del entorno más cercano del paciente, su propia familia, quien es en la mayoría de los casos la encargada de absorber no solo costos económicos, sino también costos psicológicos y físicos. Los costos del cuidado de dichos padecimientos para el 2010 ascendieron a 604 billones de dólares anuales a escala mundial, lo cual representa más del 1 % del producto interno bruto; se conoce, por ejemplo, que por cada enfermo dos familiares se afectan psicológicamente, y el 40 % de ellos tiene que dejar de trabajar (6). Esto transforma a la Enfermedad de Alzheimer en una patología que afecta no solo al paciente, sino también a su entorno más directo. 

(1) Cumming, J. “La Neuropsiquiatría de la Enfermedad de Alzheimer y otras demencias relacionadas”, Atlas Medical Publishing Ltd. 2004  
(2) INDEC. Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010.
(3)Conclusiones del Congreso Económico Davos 2010.
(4)Acto de apertura del V Congreso Iberoamericano de Alzheimer, Cuba 2011.
(5)González Mas, Rafael “Enfermedad de Alzheimer. Clínica, tratamiento y rehabilitación”. Editorial Masson. Cap. 2; Pág. 35. 
(6)Acto de apertura del V Congreso Iberoamericano de Alzheimer, Cuba 2011

 

Plan de Actividades

 

Diseño, implementación y actualización permanente de Página web, como plataforma de comunicación de acceso libre y gratuito para profesionales de la salud y público en general.

Diseño, implementación y actualización permanente de Base de datos epidemiológicos y demográficos de población de mayores de 60 años.

Desarrollo de convenios de colaboración con Servicios de Salud que brinden atención a Pacientes adultos mayores de 60 años o más, con diagnóstico probable de Enfermedad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos, pertenecientes al sistema de salud argentino.

Desarrollo de instancias de Capacitación dirigida a profesionales de la salud: reuniones científicas, jornadas, charlas y cursos.

Formulación de líneas de investigación, estableciendo grupos de trabajo y brindando asesoramiento metodológico.

Diseño y desarrollo de Guías de recomendaciones y sugerencias para profesionales de la salud, con fines académicos y científicos.

Publicación periódica de información científica y académica de acceso público.

Desarrollo de convenios de colaboración con Universidades Nacionales e Internacionales.

Desarrollo de actividades que apunten a fomentar la educación para la salud, la promoción y prevención.